<$BlogRSDUrl$>

domingo, mayo 30, 2004

La mar. La mar pura y dura. La nada oscura que, rumorosa, rompe a mis pies. Ahora es la enemiga temible de las agonías implacables. Te oigo susurrar: «Si pudiera... te devoraría». Tratas de hacerte entender en cada maretazo con los que rompes y desgarras la noche. No me engaño, he visto los otrora afilados vértices de las moles graníticas del malecón descompuestas. Aún son reconocibles sus formas cúbicas más ¿por cuánto tiempo?
Bates infatigable, siegas el suelo que piso. No lo creería de no haberlo oído. Cuánto tiempo podrá la cruz que encierra esta menuda capilla sostener hasta lo milagroso este balcón que se asoma y que tiembla sobre el océano antes de naufragar de lleno en ti. El futuro tiene la innaccesible respuesta, pero cada maretazo, cada oleada de espuma que la sacude es algo más que un presentimiento, es una advertencia de lo ineludible. Entonces, si los naúfragos lograran sobrevivir asiéndose a la cruz la tragedia se transformaría en milagro.
Mar iridiscente de negra alma. Tú no puedes engañarme: En tí descansa la eternidad siempre la misma y siempre cambiante.

miércoles, mayo 26, 2004

Siempre me ha cautivado la lluvia, la he sentido de las más diversas maneras, sobretodo como amiga, como talismán y como imagen del deseo, pero ahora, cuando la primavera más parece un otoño desconsolado o un invierno agonizante, empiezo a extrañar esos azules góticos suyos: océano abovedado surcado por una armada de nubes blancas, y ese sol vital que -sobretodo de virgen a virgen- acabará sacándome de quicio, ese fulgor ciego que me sume en un inverso invernar de oso polar.
Cada cosa tiene su tiempo y su sazón, y los días fríos y lluviosos me sumen en ideas sinuosas, tiernas semillas de reflexiones que iluminan perspectivas. Pero ese tiempo hace semanas que debió quedar atrás. Hoy mis pensamientos son turbios y fríos, de una tristeza cada vez más honda y cada vez es más profunda la melancolía que siento por esos días fecundos en los cuales me dejo arrebatar y, extrañado, me abandono en una enajenación creativa y vital... pues la soledad también necesita de calor.

domingo, mayo 23, 2004

Es triste darse cuenta que cuando el alma está en sazón y uno se deja llevar por ella arrebatadamente, casi siempre el primer fruto sea verse obligado a guardr reposo durante un tiempo porque sencillamente el cuerpo ya no es capaz de soportar un mínimo esfuerzo sin sufrir dolorosos quebrantos.
Alguien podría decir que esto es envejecer, pero se equivoca, puesto que la vejez es un declinar -más o menos armónico- de cuerpo y espíritu.
Una de las características de la vida es que no siente compasión. Tratamos de domeñarla pero es ella quien nos tolera pues la vida no tiene conciencia y el origen de la compasión está en una conciencia malherida cuya única pretensión es la redención a través de aliviar desgracias ajenas.
La compasión es árbol cuyo fruto cuanto más dulce, más amargo sabe, pues trae a la memoria del ser humano sus momentos de debilidad.
(Es terrible sentir como el dolor me nubla los sentidos y me impide pensar con claridad, por eso está tan mal expresado mi pensamiento hoy)

miércoles, mayo 12, 2004

Nada como sentirse extraño en cualquier paraje para descubrir su encanto, pues sentirse extraño es saberse vivo.

martes, mayo 11, 2004

El dolor, la mentira y el filo del cuchillo de la desconfianza suelen quebran a las carnes que quisieron ser una, dejando sólo turbiedad, un limo removido de resentimiento que no deja sentir, que todo lo emponzoña, hasta el más noble, pero también más equívoco de los sacrificios.

This page is powered by Blogger. Isn't yours?